diumenge, 6 de febrer de 2011

Juegos de azar

                                                                               
Nunca fuí afortunada en juegos de azar, jamás salió el doble 3 en mis dados y me quedaba a puertas de la meta jugando al parchís. No juego a cartas, no se me dan bien, mis dos parejas jamás ligaron full y cuando conseguía póker siempre había quién hiciera escala de color. Nunca he ganado en la lotería y en las apuestas envido por el caballo perdedor. Soy la mujer más indicada para probar suerte en el amor.


La película Serendipity marcó un antes y un después en mi adolescencia, desde entonces dejo mi número de teléfono apuntado en una servilleta de papel en la cafetería, en un billete de 10 euros con el que pago en la carnicería y en los libros de las bibliotecas confiando que alguien, alguna vez lo lea y aproveche la oportunidad que el destino, con mi ayuda inestimable, le depara. Sin embargo, nunca me llamaron pero ayer curiosamente en el metro le ví. Sentado a mi lado, el chico leía el libro que yo, hacía un par de años, había revendido en una libreria de manuscritos de segunda mano. Sé que ese libro había sido mío, porque conservaba la rozadura que, un cigarro a medio apagar, dejó como sello en la tapa de su dorso. No podía dejar pasar la oportunidad, quizás eso era lo que la fortuna me reservaba, tal vez no se trataba de dejar el móvil y que alguien llamara sino de que yo encontrara ese libro reconocible en manos de otro alguien. Y con la inseguridad en la certeza que siempre te queda cuando estas cosas pasan, que nunca suceden, ruborizada me acerqué:

- Hola!_ me siento a su lado.
- Hola_ me mira y corre un sitio en su asiento.
- Este libro que lees, era mío, si me dejas..._ y en una mueca abro la tapa y allí está: mi teléfono y una nota _ mira_ le digo_ Aún me acuerdo de cuando lo que escribí_ y leo_ " si te gusta este libro, te gustaré yo, no lo dudes: llámame y colmaré tu vida de buenas razones. Siempre tuya."
- O sea que tú eres la loca que escribe notas de amor en las portadas de los libros. Pues que sepas que por tu culpa mi mujer tiene un cabreo de tres pares de naríces y no te extrañe que la que vaya a llamarte sea ella.

Y se baja del metro.

Si la vida es un juego de cartas, yo tengo el potencial para ser el perdedor.

Escrit per Aina Rotger.